sábado, 10 de febrero de 2018

Arte medicinal.

¿Por qué olvidamos que la medicina no es solo el 'concepto teórico'?


¿Por qué la práctica en ciencias básicas tiene solo un camino? ¿Debemos centrarnos en cumplir nuestras prácticas hospitalarias, continuar nuestro servicio y terminar incorporados en un sistema de salud omitiendo lo humano? ¡Santo Dios! 😱

Aplicamos muy liberadamente nuestra porción teórica y ¿el humanismo? ¿DESAPARECIDO?

El escritor estadounidense Raymond Chandler expresó: «Existen 2 clases de verdad que abrigan o enardecen el corazón. La primera es la ciencia y la otra es el arte. Ninguna es independiente de la otra o más importante que la otra» y lo complementaba con: «La verdad del arte previene que la ciencia se convierta en algo inhumano y la verdad de la ciencia evita que el arte sea ridículo».


Es lo que no debemos olvidar, el arte nos obliga a ser humanos y sin ello no podríamos ejercer una buena medicina. Me gusta recordar ese artículo que leí el otro día (que encontré en una base de datos bastante confiable y fue la razón por la que decidí escribir esta publicación), como decía el médico y exitoso escritor español José Letamendi: «El médico que solo medicina sabe, ni medicina sabe». Y el gran dramaturgo y médico Antón Chejov también expresaba: «La medicina es mi esposa legal y la literatura mi amante, si bien ello puede lucir poco respetable, no resulta aburrido en modo alguno». Y lo complementaba con «cuando me canso de una, paso la noche con la otra y ello termina mejorando mi relación con ambas».


Debemos adoptar una nueva postura, cientos de médicos-artistas que han logrado demasiado con una actitud receptiva y activista. Ahí es donde debemos mostrar la diferencia. Y yo les digo:

"Hay que hacerle el amor a la medicina


y hacerla con mucho amor"

Quizás muchos no comprendan la razón por la que escribo, por la que muestro esto, es claro que debería estar estudiando (o haciendo otras cosas "más científicas" - como muchos dicen), sin embargo si no es por mí ¿dónde habrías leído esto hoy? Me gusta eso de mi, me gustan mis días en letras, probablemente científicas y a veces solo filosóficas, pero eso me llena y me hace sentir plena.

Margoth W.


sábado, 3 de febrero de 2018

Vueltas de humo en unísono.

El olor a vainilla es delicioso. 

Me produce ese placer no percibido antes, similar al umami en mi boca. Me fascina poder olerte de esa manera. No te sentía a un lado, pero ahí estabas. Esa especie de sombra que cuida y respalda, que no se encuentra cuando es medio día pero pasado un minuto hace presencia. Se vuelve muy fuerte y no te deja ir. 

Te he dejado libre. Ahí está la diferencia.

No es que 'no te ame', ahora quiero tenerme. 

Es que no soy yo misma, contigo no existe esa paz que necesito. Y tampoco es dañino, sólo he concluido que no eres mi futuro inmediato. O mejor dicho, este presente.

Me abrazo fuerte, me fusiono. Me hago feliz. 

Eso es lo maravilloso de la vida. La fe que me cubre y alberga. Sólo la persona que tiene fe en sí misma puede ser fiel a los demás. Lo importante en relación al amor es la fe en el propio amor; en su capacidad de producirlo en el otro, y en la plena confianza del mismo amor. Pues tememos conscientemente no ser amados, y sin embargo el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar. Ello exige intensidad, estar alerta, vitalidad misma que resulta de una orientación productiva y activa en muchas otras esferas de la vida. 

Por eso amo todo lo que me conforma, todo lo que tampoco soy yo. Todo lo que me define y lo que me excluye. Esa dualidad misma de un ser. 

Por eso el olor a rosa, por eso la biofilia. Por eso... ahora.

Por eso el yin y el yang. 


"La mente es igual que un paracaídas, solo funciona si se abre". 




Margoth W.

Anexo: Desconozco si la frase anterior es realmente de Albert Einstein, lo que si estoy segura es que es perfecta para esta entrada. ¿Alguien podría confirmarlo o negarlo? Gracias.