viernes, 20 de marzo de 2015

Carta a mi Psicoterapeuta.

La paranoia es una forma de conciencia, y la conciencia es una forma de amor.

Y de nuevo viene a mi. Esta opresión en mi pecho, este dolor, este sentimiento de no querer nada más que estar en casa con mi familia. Que difícil se ha vuelto para mí la palabra distancia. Es algo que no puedo comprender. Nunca la había analizado de esta manera como lo hago ahora y tantas cosas que creía simples, son más complicadas. Qué hermoso es tener una familia que esté a tu pendiente; que se preocupe por ti. Nunca debí haberme salido de mi hogar, o quizás TÚ lo quisiste así para que yo valorara cada momento a su lado. No sé la razón en este momento. De lo único que me encuentro segura en un 100 % es que debo regresar a casa. Mi enfermedad me consume poco a poco. Me duele estar así. A pesar de querer ser fuerte, no puedo por mucho tiempo. Me resulta muy difícil. Quiero ser una alumna sobresaliente y es mucho más complicado. Realmente  la carrera me exige pero, desde hace un año me cuesta demasiado ser parte de esta exigencia. Estudio, lo mínimo y luego se presenta una angustia por no salir bien.

Muchas veces solo no quiero hacerlo. Prefiero mi cama, dormir en ella, pasar horas "hecha una bolita" sin importar si es de día o de noche. Eso es lo de menos. Conozco que curso con síntomas de depresión, y no fuiste tú quién me lo dijo.

Me siento tan sola, no siento que TÚ estés conmigo. ¡¿POR QUÉ ME DEJAS ASI?! No estoy reclamando nada. Solo me gustaría saber porque en este momento que más te necesito no te siento. Va a ser doloroso dejar casi 4 años de vida, de momentos, memorias, tristezas, felicidad, amistades, escuela, relaciones, maestros... Tú que eres muy grande, tú que eres tan misericordioso tienes una muy buena razón para hacerme esto ahora. La respetaré, porque si algo dije es que haré tu voluntad y no la mía. Eso es lo que estoy predicando. Eso es lo que yo quiero que veas. Ven a mí, tu eres mi soporte, mi fuerza, mi valor y nada de esto lo siento. ¿Cómo puedes ser mi terapeuta de esta manera?

Me dijeron que me refugiara en ti. Que te contara mis tristezas, que te entregara mis culpas y pecados. Eso quiero, pero... es tan pesado que no puedo darlo por completo. Enséñame la manera. Muéstrame como debo hacerlo. Te lo pido. Solo a ti que eres omnipotente.

Y te preguntarás... ¿Por qué esta carta? Porque quiero más terapias, no deseo sentirme débil, quiero salir adelante y ser mejor. Tú me puedes ofrecer esto. Tus palabras, tus consejos, tus maneras de hacerme mejor persona... eso deseo. Te pido que me escuches.

Ven Jesús, abrázame con amor y no me sueltes.

"La primera prioridad de tu vida debe ser tu propia curación".
-Robin Norwood