No te equivoques: Yo jamás escribí para ti. Escribí por la huella que dejaste en mí. Escribí por tu culpa.
PARTE II - Sinapsis frontal anónima.
Es aquí dónde todo cobra sentido, es difícil pero nada imposible. Si lo quieres, lo tienes (eso dicen). Sinceramente, yo no lo sé. Así como desconozco lo que esperas de la vida, de tu mundo, de tu ser, de nosotros, de ellos, de nuestro alrededor.
Puedo contemplar ese árbol que florece ante nuestra presencia y crece sin igual, con fuerza, vigor y como si se vitaminara de nuestras sonrisas. El toma todo lo bueno de la vida y lo usa para su bien, para llenarse de vitalidad. Me gustaría parecerme a él. Tomar lo bueno de todo y crecer, dejar que la misma vida me lleve a dónde ella lo desee sin que yo decida intervenir en el proceso. ¿Hasta dónde lo permitiría? ¿Estaría en el mismo punto? ¿Igual de enferma?
Lo ignoro.
Si, leíste bien. Estoy enferma. Enferma. He enfermado sin apenas haberlo notado, mis manos duelen, mis piernas no me soportan, se pronuncian pequeños puntos rojos en mi cuerpo que cubren mi piel. Y todo arde, quema, se funde... Es nuestro amor.
Mi cuerpo manifiesta lo que está sucediendo entre nosotros. Me estás destruyendo, lentamente, todo lo acuño a ti. Pero no importa lo herida que esté, quiero seguir a tu lado. Lastímame y mátame. Firma un territorio. Prefiero que seas tú a que alguien más termine conmigo. No quiero ser yo.
Tú lo serás...
Masoquismo.
Locura.
Sonrío.
Sin ti.
Sonrío.
Sin ti.
Todo mejoró. Diecisiete músculos empezando con el cigomático mayor.
El universo.
Margoth W.
La frase inicial es de mi queridísima amiga y escritora favorita Flor Zavala, gracias por tan bonitas palabras.
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